Archivo de la categoría: Críticas

My blueberry nights. Opinión, crítica, reseña.

Valoración ***

My blueberry nights no es una excepción en la filmografía de Wong Kar Wai, al contrario, se sotiene exactamente sobre el mismo registro que todo su cine, la sensualidad. El erotismo contenido, mediante la sinestesia del ritmo, de los colores, de las texturas, para caputar el sentir del roce, de la respiración entrecortada, del olor persistente. Sonámbulo sentido del deseo. Encuentros efímeros pero devastadores, de consecuencias imprevisibles, furtivos pero capaces de dejarnos mella, intensos pero a su vez imposibles de ser localizados con precisión en la memoria. Amantes torturados, encerrados por los neones de la ciudad, liberados por una caricia. Asfixiados por la lujuria, pero necesitados de ella… Era, por tanto, lógico que este cine con cierta vocación de cruce de caminos encontrara, en su viaje a las Américas, su ajustado reflejo en las carreteras de la ruta 66. Lo que quizá sea más discutible es si Wong Kar-Wai no debería haber traducido las diferencias culturales, en lugar de fotocopiar su estilo. A mi juicio la única parte en la que su cadencia se ajusta a la perfección es la de Nueva York. También es la más verdadera. Esta es la primera película del realizador de Deseando amar en la que detecto ciertas corrientes de impostura recorriendo el relato, e incluso intuyo un cierto molesto tono new age. Con todo sigue siendo una obra de Wong Ka-Wai con lo que eso implica y con lo que eso me fascina. Nadie fotografía mejor que él la pasión contenida, el fulgor desatado y el sabor amargo de los caminos del amor, para los que a veces ir en línea recta supone dar todo un rodeo de casi 3602 millas de distancia.

Lo mejor: Jude Law y la parte de Nueva York

Lo peor: Aunque se defiende no entiendo la elección de Norah Jones

Rebobine, por favor. Opinión, crítica, reseña

Valoración ****

Disfrutar de las versiones que los inefables Jack Black y Des Mof se sacan de la manga de Los Cazafantasmas o Robocop es una experiencia cuanto menos delirante, pero esta supone además asistir al nacimiento de un pionero sistema de piratería, para supervivientes de la guerra de formatos, que afecta a la médula del asunto, el tráfico de ideas. Casi diríamos que se trata de algo revolucionario, si no fuera porque a su vez es también algo profundamente antiguo. Ya en los albores del cine gente como Méliés se rompía la cabeza para poner sus escasos medios al servicio de la creatividad, y no al revés, sintoma del cine de hoy día. En este sentido los primeros minutos de la cinta funcionan perfectamente como pista. Si Nueva Jersey puede apropiarse de Fatts Waller e inventarse una ficción sobre el mismo, ¿por qué no iba a hacer su propia ficción de la mayor de las ficciones, Hollywood? La cosa tiene su miga, porque lo que consigue esta pequeña localidad, es toda una quimera, a la altura de las grandes utopías sociales. Ni más ni menos que escapar a los límites del circuito establecido, con un sistema de producción underground, orgulloso de su falta de recursos. Puede que los quebraderos de cabeza de estos 2 freaks para rodar sus suecadas, guiño envenenado a la globalización del arte, corran el riego de pasar inadvertidos como broma chanante entre colegas, pero se transluce además cierta melancolía, cierta nostalgia, casi un imperativo de pulsar rewind. La resolución de la histora camina en este sentido: como una fábula a lo Capra sobre la necesidad de evitar que nos capitalicen los sueños, resumida en la potente imaginería de un proyector reversible que deja escapar las imágenes, incapaz de apresarlas.

Lo mejor: Jack Black y el descacharrante número de Los Cazafantasmas

Lo peor: Que no se aproveche más a Sigourney Weaver para algún chiste.

Artículos relacionados. Sobre La ciencia del sueño.

Michael Clayton. Opinión, crítica, reseña.

Valoración ****

Apunte rápido sobre Michael Clayton. Su padre era policía, él, una especie de picapleitos, de chico para todo. Las diferencias entre los dos están en los matices, ambos ilustran la evolución del funcionario ante las metamorfosis del sistema, el tránsito de lo público a los gobiernos del siglo XXI, las grandes corporaciones. Aunque Clayton, en un momento dado, toma la decisión, sino no habría película, de empezar a moverse en otra dirección. A contracorriente, como Jason Bourne, predecesor suyo para películas de acción, con el que comparte su posición de peón rebelde. No hay nada en esta película que no hayamos visto antes. Pertenece a ese tipo de cine para el que su argumento, en este caso las intoxicaciones provocadas por un producto alimentario, no es más que un gran mcguffin. Lo importante es la épica del individuo contra el sistema. Sin embargo en la película de Gilroy no hay demasiado de esa épica. Entonces, ¿Qué es lo que nos ofrece Michael Clayton? Pues paradójicamente eso. Aquí el jaque a las grandes multinacionales, indistintamente de los resultados, se siente más plausible, más cercano, y, por tanto, más desalentador. La mirada de George Clooney (imposible imaginar a otro actor aquí) resulta fatigada, pesarosa, y casi desalentadora. Sabe que es imposible descabezar a la hidra del poder, pero al menos le queda la esperanza de haber dado forma al monólogo apocalíptico con el que Wilkison vislumbra en la locura el sentido de la justicia. Todo el tramo final, exento de un gran clímax, funciona a la perfección como alegoría de este pesimismo. Michael Clayton nunca podrá ganarle el pulso al sistema porque en el fondo, más que le pese, constituye parte ineludible del mismo.

Lo mejor: Su reparto

Lo peor: Me quedo con Bourne.

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Más de Oscar. Juno, No es país para viejos.

Juno. Opinión, crítica, reseña.

Valoración ***

Habrá que dedicarle tiempo algún día a analizar ese desplazamiento que ha llevado a la comedia de sal gruesa y a la comedia adolescente a colocarse una a tan sólo un paso de la otra, gracias a la irrupción que lo nerd ha experimentado en los últimos años, mediante la exploración del inadaptado social, pero también del emocional. La primera consecuencia de todo esto es perniciosa, la asimilación de los rasgos freak como atributo de lo cool para las generaciones MTV, caso de Napoleon Dynamite, pero la siguiente es altamente positiva, el interesante acercamiento del discurso de Todd Solondz, al de, por ejemplo, los Farrelly o Judd Apatow. El movimiento de Michael Cera en apenas unos meses de Supersalidos a Juno ejemplifica los límites en los que nos movemos. Juno es la última comedia indie costumbrista pop, medida para no ofender realmente a nadie. Una película con vocación de lo raro, pero necesidad de integración, que afortunadamente tarda poco en justificar la delimitación marciana de sus personajes, en la intención de estudiar la disfunción emocional a través de lo no integrado. La indulgencia con la que se aborda el tema central en relación a Juno y su entorno deriva en la virtud contrapuesta de colocar en su justa medida los problemas sentimentales de la pareja que quiere adoptar al niño. Lo mejor de la cinta se mueve alrededor de ese tríptico emocional, esencialmente en la relación que Juno mantiene con el padre (adoptivo) de su hijo. Y aunque la película desdiga un poco sus esfuerzos en el último tramo con el tratamiento final de Jason Bateman, es su personaje de rockero fracasado de buena cuna el que mejor ilustra el tema: el doloroso y traumático paso hacia la madurez.

Lo mejor: Ellen Page

Lo peor: Esperaba más de Allison Janney

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– Más de Oscar, No es país para viejos. También Little Miss sunshine

No es país para viejos. Opinión, crítica, reseña.

CONTIENE ALGÚN SPOILER

Valoración ****

A más de uno, leo por ahí, se le han atragantado las secuencias de Tommy Lee Jones en No es país para viejos, sin embargo, se me antoja que quizá sean ellas las que encierren la verdadera carga semántica de la cinta. La mirada lacónica del viejo sheriff le marca las pausas y el tempo a la acción de la película, la cacería entre Bardem y Brolin. La persecución arranca con Brolin apropiándose de 2 millones de dólares que no son suyos, con la legítima intención de hacer feliz a su Carla Jean, aunque sería más preciso afirmar que el inicio lo supone su imprudente necesidad de volver a la escena del crimen para facilitarle agua a un moribundo en un acto de bondad que apenas cabe en esta sofocante historia. A partir de ese desliz es cuando Bardem, transmutación última del mal en las carnes de un asesino, que según Harrelson no posee sentido del humor, aunque parece disponer de uno muy peculiar, le persigue implacablemente por el yermo estado de Texas. Brolin le mira alternativamente el rostro al diablo en una continuum de secuencias sangrientas y elementales, en las que se las arregla para seguir con vida, jugándosela a cara o cruz, en una mezcla de suerte de último momento y fatalismo absoluto.

La precisa puesta en escena de Los Coen, que sostiene casi 90 minutos está brutal versión del juego del ratón y el gato, puede llevarnos a engaño sobre el verdadero duelo de la cinta, por lo que sus autores llegado el momento de la escena de El Paso apuestan por una abrupta elipsis que anula el esperado clímax final. El resultado es traer al primer plano, con encuentro explicitado entre fantasmas en un habitación de motel, el enfrentamiento que realmente da sentido a la cinta, el de Tommy Lee Jones asumiendo la llegada de una nueva ética resumida en la expresión deshumanizada de Bardem, en sus disparos de aire comprimido, propios de los mataderos más sofisticados, y en un sencillo cara o cruz. Es esa moral del azar la última victoria de lo que representa Bardem: la inédita posibilidad de que el mal se perpetúe sin rostro, sólo por la lógica de la fatalidad. Su pregunta, ¿Qué es lo máximo que has perdido a cara o cruz?, se vuelve absolutamente siniestra en cuanto que da lo mismo la respuesta a escoger, puesto que el resultado está inevitablemente marcado mucho antes de lanzar la moneda al aire.

Lo mejor: Todo su reparto

Lo peor: En algún momento la metáfora del título se me hizo más evidente de la cuenta.

Un viaje alucinante. Opinión, crítica, reseña…

Un Viaje alucinante es, cuanto menos, una película… curiosa. Un grupo de científicos reduce su tamaño, hasta no llegar a ser ni la milésima parte de lo que eran, y se embarca, literalmente, en una excursión por el interior del cuerpo humano. Es como mezclar la épica de Julio Verne con la lógica de El increíble menguante. Y añadirle algo de Érase una vez el cuerpo humano. Sobre todo esa confianza casi ciega en la medicina: la fantasía de la microcirugía como salvación última. La ciencia se alía aquí con su hipótesis más extrema, la ciencia-ficción. Y ambas se benefician. No hay catastrofismo. Sólo una fantasía sencilla, reconfortantemente ingenua, con apenas una facilona trama de espionaje como coartada. Es como participar de una gran sesión de Imax, o contemplar la más psicodélica de las lámparas de lava a tamaño diez veces el nuestro. Este viaje hacia el centro del cuerpo humano podría ser una aventura precursora de las de Steve Zissou. Y es que mucho tiene Un viaje alucinante de este género. Hay también piratas (los glóbulos blancos) y un océano de plasma, cuyo interior alberga el misterio de la vida. Es como una odisea espacial, sólo que hacia dentro, aunque por momentos nos encontremos navegando por el desconocido planeta de la psique humana. Es cierto que hay un cambio de escala, del espacio exterior a las membranas de nuestro cuerpo. Una reivindicación de la mirada microscópica sobre la telescópica, ante el riesgo de que por mirar lejos dejemos pasar más de una cosa. Sin embargo, lo importante es que tanto en alguna galaxia lejana o navegando por nuestra sangre, las respuestas que buscamos son exactamente las mismas. Sólo se trata de reducir lo infinito (y todas esas preguntas que nos hacemos) al tamaño de una bacteria.

Valoración ***

Lo mejor: La solución de escape final en el ojo.

Lo peor: Me resulta demasiado previsible.

Brokeback Mountain (Y la muerte de Heath Ledger)

Valoración *****

Me cuesta referirme a una película como Brokeback Mountain si no es escupiendo sangre en el pavimento. Creo que sólo es posible hablar de la cinta de Ang Lee frente a una gran jarra de cerveza, con toda la tarde por delante y mascando tabaco. Pero ante la reciente muerte de Heath Ledger, he decidio arriesgarme a ello. Y, sobre todo, a recordar esa escena, con la que Ang Lee recupera, a escasos minutos del final, el primer encuentro en Brokeback Mountain de Ennis del Mar y Jack Twist. Una vuelta al pasado, que puede parecer fuera de lugar, en una película tan clásica, en la que todo discurre por dónde debe discurrir, como es esta. Esta secuencia, aparentemente, no aporta más que un aliento romántico. Ennis se aproxima por la espalda a Jack y le susurra al oído, Te vas a quedar dormido de pie como los caballos. Es un segundo, pero quizá condense como ningún otro el porqué del dolor y la frustración de todos los años que aún les quedan por vivir a ambos. Pero es todavía más, esta es la primera vez en toda la cinta en la que Ennis se muestra tierno, y, sin embargo, Lee no nos lo revela más que a pocos minutos de acabar. Hasta ese momento nos ha sido mucho más fácil entender a Jack. Ennis ha sido el hombre taciturno, el amante egoísta, el vaquero que sólo sabe hablar trás el ala de su sombrero. Sin embargo, a partir de entonces, entendemos que Brokeback Mountain no es tanto la película de un trágico amor, como la historia del propio Ennis.

Es este un amor difícil, que parece que no compensa, del que devora los años. Un amor lleno de resquemor, con las cosas siempre a medio decir, y, por momentos, mezquino, rudo… Lo que hace a Brokeback Mountain brutalmente honesta es justamente Ennis del Mar. Un tipo que no sabe hacer las cosas bien, porque nadie le ha enseñado a hacerlas bien, y que pese a todo, jamás podremos dudar de que su amor por Jack es tan intenso, como el que este siente por él. No puede tener Brokeback Mountain mejor final que el que tiene. Ennis buscando delante de las camisas, con la sangre reseca y coagulada de los dos, las palabras con las que acabar el juramento que siempre quiso hacerle a Jack. Al final no las encuentra, pero es lo mismo, porque Jack sabe perfectamente que el día que Ennis le pegó un puñetazo en la cara, le estaba diciendo que le amaba.

Lo mejor: Ledger, Santaolalla, Lee, Prieto, Gyllenhaal…..

Lo peor: Que se la acuse de templada

(Al payaso que acaba de perder la sonrisa)