Austen y el cine

A la prosa de Jane Austen le gustan las categorizaciones, la clasificación de las relaciones humanas en adjetivos contrapuestos. Estoy pensando en Orgullo y prejuicio, también en Sentido y sensibilidad. Es posible que sus novelas se confundieran hoy día con malas comedias románticas. Mucho hay en ellas de literatura del cotilleo para damas adineradas, aunque por suerte a sus páginas nunca les falte ironía. Sin embargo más allá de eso Austen ofrece virtudes propias; una precisión absoluta para definir a cada personaje, y varios hallazgos sentimentales que trascienden su carácter de novelas para la hora del té.

Entre las múltiples ocasiones que ha sido adaptada a la gran pantalla, una de las últimas, Orgullo y prejuicio, de Joe Wright, brilló con relativa intensidad por ser una agradable versión repleta de ritmo. La interpretación de Keira Knightley, como personaje central, resumía la esencia de la cinta : encantadora y liviana. Ese mismo año, por cierto, vio la luz La joven Jane Austen, pirueta narrativa entre la vida de la novelista y su obra, que, en realidad, no era más que una de esas malas comedias sentimentales de las que arriba hablábamos y encima con ambiciones metaliterarias. Quizá continúe siendo Sentido y Sensibilidad la mejor versión de una de sus obras, por la manera en la que Ang Lee modernizó la pompa inglesa, sin frivolizar jamás el sentido que los británicos conceden a las relaciones. Hay un contrasentido curioso en esta cinta, en lo que se refiere a la relación que se establece entre Marianne y Willoughby. El episodio emocional está narrado con tantísima pasión, sonetos de Shakespeare mediante, que al espectador le resulta tan difícil como a la propia Winslet aceptar la lógica del final, propio de alguien tan conservador como Austen, en el que ella acabará prefiriendo al impasible y aburrido Coronel, en lugar de al imprevisible, atractivo y canalla Willoughby. Un defecto que acaba convirtiéndose en virtud, de esa manera en que a veces las historias no pueden escapar de su genialidad, por la paradoja de que esos minutos acabarán siendo los mejores de la cinta. Supongo que es la consecuencia lógica de colocar la poesía de Shakespeare a la altura de la literatura de Austen.

Y hoy resulta que estrenan Conociendo a Jane Austen.

Otros apuntes literarios.

Clásicos inadaptables y sobre James Ellroy.

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6 Respuestas a “Austen y el cine

  1. Hace poco emitieron en la BBC otra adaptación de “Sentido y sensibilidad”, fue en tres partes y fue todo un revuelo en Inglaterrra por su originalidad sin faltar el respeto al texto. A mí, tengo que decir, que me agradó bastante.

    Saludos!

  2. Parece ser que vuelves a tener una cierta regularidad en tus publicaciones, lo celebro, se hechaba en falta tu original vision del genero ( sea cual sea el que decidireas).

    Yo ciertamente coincido contigo en la ” literatura del cotilleo para damas adineradas”, y su cierta ironia. Pero a quien no le gusta el cotilleo una vez presentados los personajes?

    salu2

  3. Me parece unas películas demasiado antiguas, acabo de ver el segundo de Lost, bastante mejor que el primero. Al final lo que quieren los que llegan del helicóptero es a Ben.

    saludos

  4. Jazzman, siempre he tenido muchas ganas de ver todas esas adaptaciones que la BBC hace de sus novelas. Pr lo que tengo entendido la de Orgullo y prejuicio es la mejor, pero ni idea!

    Dude, eso ntento, escribir con regularidad! En efecto, unas dosis de cotilleo siempre vienen genial no?

    Sileno, yo tb acabo de ver el segundo episodio. Más arriba hablo un poco de él.

  5. Pues no dejes de bajarte la miniserie de la BBC de “Orgullo y prejuicio” (si es que no la has visto). Es una gozada.

    Saludos!!

  6. Una mini precisión tengo que hacer respecto a Marianne y Willoughby, y es que él la deja por otra muchacha más rica. Su comportamiento obedece a la lógica, no al conservadurismo. Como Elinor le reprocha en la novela, nadie le obligó a abandonar a la chica que quería de verdad, lo hizo él mismo porque el dinero le importaba más que el amor. Sus actos son los que de verdad lo descalifican. El verdadero romántico en ese triángulo es el coronel, al que le trae sin cuidado que la chica no tenga fortuna y que se comporta en todo momento como un hombre de verdad. Su actitud jamás podría definirse como conservadora: ofrece un hogar a la hija ilegítima de su antiguo amor de juventud, la ayuda cuando W. la deja tirada y embarazada, ayuda también, sin ningun interés personal, a Edward Ferrars cuando éste es repudiado por su familia, y demuestra una buena opinión de las mujeres en general con sus cordiales relaciones con Elinor. Marianne no es obligada a casarse con él por nadie, lo hace porque, al final de la novela, se ha dado cuenta un poco de los errores que ha cometido y ha aprendido a valorar a una persona como Brandon.

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