Samaritan girl. Opinión, crítica, reseña

Valoración ****

Las películas de Kim Ki Duk suelen estar construidas casi siempre como caminos espirituales hacia lo que más se quiere, dialécticas tortuosas sobre el amor. Son al menos 3 de esas dialécticas las que constituyen Samaritan Girl. La de una joven que condensa en la prostitución todo un ejercicio de purificación, la de su mejor amiga que le manifiesta sus sentimientos más hondos mediante la redención carnal en el otro, y la del padre de esta última que ha decidido pedir perdón a su hija por el camino de la culpa ajena. Cada una de estos actos, tan impedidos por el barro como el coche de la protagonista, nacen de un pecado, el cuál es redimido a través de un sacrificio en un inescrutable viaje, que acaba deviniendo necesariamente en un nuevo pecado…. con el que todo comienza otra vez. Pero lo que le importa al director de La isla no es el escándalo de esos pecados, tampoco su culpabilidad, sino lo que queda en el medio de tan discutidos sentimientos, y que no es otra cosa que la más pura belleza de todo amor, tan enigmática como incomprensible nos es al resto discernir las maneras que cada uno tiene de querer. Es por eso que Samaritan girl supone todo un replanteamiento moral. Lo que en manos de otro hubiera sido puro folletín en las de Kim Ki Duk es destilado hasta llegar a su esencia, hasta sacar poesía de las piedras… amarillas. Algo que, tras ese demoledor final, le acredita para extraer la verdad, quizá absoluta, de que el amor, sea entre quienes sea, punible o delictivo, correspondido o no, es siempre y por definición… bondadoso (y muy, muy hermoso).

Lo mejor: El final

Lo peor: La encriptación religiosa dificulta su lectura.

Y para comentármelo en privado, esta es mi dirección: ysiestaveztequedaras@gmail.com

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