Ray Harryhausen y demás fantasías.

Mira que hay excusas para querer ver una película: el tema, el director, el género, los actores, o incluso el guionista -ahí está Charlie Kauffman-, pero es bastante raro querer hacerlo por el responsable de los efectos especiales. Sin embargo eso es justo lo que me pasó con Simbad y la princesa. La cosa viene de cuando era pequeño y, en una sesión de tarde de La primera, disfruté de unos cuantos monstruitos, diseñados según la técnica del stop-motion, con aspecto de plastilina ahuecada, y tacto (seguramente) de cartón piedra, con los que Ray Harryhausen se lo puso difícil a los exploradores de Jasón y los Argonautas. Así que recuperé ésta hace unos meses, y como el resultado fue satisfactorio -conservaba intacta la magia que le achacaba, si es que no había ido en aumento-, probé con otra cinta suya. Así me encontré con Simbad; que cierto es que está un paso por detrás de Jasón, y cierto también que el intrépido marino parece más bien un Elvis con bombachos, que Sokurah, el malvado mago, es igualito a Mr Locke, y que la Princesa Parisa, resulta más bien cargante, pero da igual porque posee ese genuino y olvidado sabor a aventuras de antaño (esta vez en su vertiente más oriental). Además de las necesarias dosis de ingenuidad y encantamientos.

Pero lo que más me gusta de estas películas es el vapuleo a la historia y sus mitos. Esa bulimia referencial, que me recuerda a mi mismo con 8 años cruzando en un combate a muerte a Hyoga, el caballero del cisne, con un playmobil pirata, y que es similar a la estampa también infantil de Harryhausen juntando de golpe dragones, cíclopes, pájaros bicéfalos o cualquier otra criatura que se le pase la imaginación, sin importar su mitología de origen, y con la misma ilusión de un crío.

Y de este tipo de films hay muchos ejemplos. Dinosaurios en el siglo XX (Parque Jurásico), enfrentamientos entre personajes de universos no coincidentes (Alien vs Predator, Batman contra Drácula) o personajes históricos en historietas de tebeos (Hitler en Los 4 fantásticos, o Al Capone en Tintín)

Y para comentármelo en privado, esta es mi dirección: ysiestaveztequedaras@gmail.com

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