Pierrot, el loco. Opinión, crítica, reseña

 

Valoración **** 

Dicen que antes de que la cuasi-angelical belleza pomulada de Jean Seberg fuese capturada por el objetivo de Jean-Luc Godard en Al final de la escapada, éste ya había saturado su obsesión con el atractivo, más endemoniado, también más carnal de Anna Karina. Pero como entonces la cosa no pudo ser, Godard esperó hasta seis años para filmar, esta vez en color, a la Karina y a Belmondo juntos. Fue en Pierrot le fou. Película inspirada en sentimientos, en relaciones. La de Godard con el cine. La de Belmondo con la Karina. La de un burgués cuarentón pasado de rosca con la joven niñera de sus hijos. La de Ferdinand Griffon con Marianne. O la de Pierrot, (como ella insistía en llamarle) con el mundo. Una desviación léxica (la de Pierrot por Ferdinand) en la que se averigua la metáfora más exacta sobre la incomunicación de una cinta que rebosa diálogos incompletos, mal formulados, y peor entendidos. Una confusión de vocabulario para dos amantes que quizá decían Pierrot donde deberían decir Ferdinand, compromiso donde confianza, y amor en el lugar de locura. Los seis años que distan entre Al final de la escapada y Pierrot le fou representan la metamorfosis de un autor que pasó de trasgresor a ser un kamikaze convencido (cómo ilustra acertadamente la secuencia final de Pierrot). Godard descubrió que la gramática imperfecta de cualquier amor, sólo puede expresarse de manera auténtica a patir de enunciados/películas con problemas sintácticos. Y es que es más que probable que ya en 1959 Godard dijese Al final de la escapada donde, en realidad, aunque no alcanzara aún a ello, le apetecía decir Pierrot le fou.

Lo mejor: Belmondo y Karina.

Lo peor: La coartada que toma prestada del noir.

Si queréis comentar algo, aquí tenéis espacio. Y para comentármelo en privado, esta es mi dirección: ysiestaveztequedaras@gmail.com

Otras películas de la Nouvelle. Al final de la escapada, Los 400 golpes, Jules et Jim.

Anuncios

Los comentarios están cerrados.