(Publicado original el 20 de Abril de 2006)
La victoria a contracorriente de Crash en la pasada edición de los Oscar ha reabierto el intenso debate en la crítica americana sobre hasta que punto la mítica estatuilla dorada es capaz de señalar a los futuros clásicos. Estas son las últimas quince películas ganadoras del Oscar
-El silencio de los corderos (1991). Su victoria fue rotunda, la Academia le concedió los cinco Oscar principales (Pelíc ula, Director, Guión, Actor, Actriz) y la película de Jonathan Demme marcó estilo. Las pantallas se llenaron de asesinos en series e intrigas psicológicas. Sin embargo, pese a seguir siendo considerada una gran obra, no parece que le haya sentado nada bien tanto telefilm inspirado en ella.
-Sin Perdón (1992). Eastwood en 1992 ya era apreciado como un buen director pero en el 2006 ya nadie duda de que además es uno de los grandes. Así que incluso por encima de su otra película escarizada, Million Dollar Baby, esta es considerada aún mejor: una indiscutible obra maestra rodada desde la madurez, que incluso para muchos se trata del último gran western americano. Eso sí, es más de un fenómeno de crítica que de público
-La lista de Schindler (1993). Con un palmarés apoteósico a sus espaldas, la Academia saldó de una vez por todas cuentas con el Rey Midas de Hollywood, en el mismo año en que firmaba todo un éxito mundial del entretenimiento, Parque Jurásico. Clásico inigualable y Película imprescindible, La Lista de Shchindler, es paradójicamente una de las menos apreciadas por la mayoría de los amantes del cine de Spielberg. ¿La razón? Para muchos demasiado panfletaria (Esos últimos minutos…)
-Forrest Gump (1994). Un icono cinematográfico y un éxito popular indiscutible. Un trabajo que creció gracias la interpretación de un inmenso Tom Hanks pero que por desgracia fue decisivo para que los actores comenzaran a llenar sus actuaciones de excesos con la intención de lograr la estatuilla. En cualquier caso un trabajo apreciado pero que gana detractores según pasan los años. A muchos pone de los nervios su propuesta de visionar los últimos años de la historia americana a través de la mente de Forrest
-Braveheart (1995). Pese a que Braveheart ofrece épica de la que gusta a los americanos, y pese a que cuenta con un actor tan popular como Mel Gibson, en varias encuestas realizadas por medios americanos aparece entre las peor consideradas por la audiencia. En cualquier caso Braveheart triunfó en un año por lo general sin excesiva competencia
-El Paciente Inglés (1996). Las Grandes Majors quedaron absolutamente expulsadas de las candidaturas en un año en que el Cine Independiente gritó con fuerza. El Paciente Inglés, una película de alto presupuesto, pero alejado de Hollywood ganó 9 premios gracias a recuperar el espíritu perdido de David Lean. El tiempo no parece jugar a su favor, para algunos, la historia resulta más apasionada en cuanto al diseño de producción que respecto a los personajes
-Titanic (1997). Con once Oscar y todos los registros pulverizados, Titanic supuso una auténtica obra cumbre del cine popular empujada por las largas filas en los cines a la categoría de mito. Sin embargo como todo gran éxito es imposible que alguien no opine de ella, hasta el punto de haber caído en cierto desprestigio en los últimos años y resulta curioso que más entre el público (la tacha de facilona), que entre los especializados (que valoran al menos su condición de espectáculo bigger tan life)
-Shakespeare enamorado (1998). Fue esta comedia romántica, de original planteamiento y gozosas interpretaciones la que salvó del tedio una gala que parecía destinada a Salvar el Soldado Ryan. Pero a parte de ser ejemplo de cómo Miramax hace buenas campañas publicitarias, no ha trascendido apenas y mientras que la película de Spielberg se estudia en las escuelas de cine, la de Madden parece no pasar, para la mayoría, de entretenimiento con buen sabor de boca
-American Beauty (1999). Unanimidad absoluta para la ópera prima de Sam Mendes. Su sátira sobre el sueño americano es uno de los trabajos más representativos de los últimos años (¡imposible olvidar la secuencia de la bolsa!). Pero algunos se mosquearon con tanto destacar el mensaje subversivo de la película, así que la pusieron en cuarentena, que además la filmografía de Mendes a partir de entonces se considera mayoritariamente fallida, no ayuda a que los escépticos no aumenten
-Gladiator (2000). Scott sudó mucho para que su película ganara, al menos por la mínima, sobre el ejemplar docudrama de Traffic y la épica fantástica de Tigre y Dragón. Pero lo logró y lo que entonces fue un blockbuster más, hoy se recuerda como cine de palomitas de calidad-
Una mente maravillosa (2001). Tras el 11-S y con Bush apelando al patriotismo, la Academia se plegó sobre si misma y premió la más intrascendente de las cinco nominadas. Aun así en Estados Unidos fue considerada un producto aceptable; porque por el contraro en Europa fue vapuleada. Los años no parece que la reconcilien-
Chicago (2002). Ganó con claridad pero no se sabe muy bien porqué, pareció más una cuestión de inercia que de calidad. Sólo tres años después se le pasa factura: en varios reportajes sobre los Oscar más incongruentes de la Historia, Chicago ocupa los primeros puestos
-El retorno del rey (2003). Al igual que Titanic; un éxito popular incontestable, once estatuillas y una legión de amantes a muerte. Aunque a diferencia de aquella parece que todavía no se ha pasado de moda. El tiempo dirá; aunque unos cuantos nostálgicos tienen claro que la trilogía por excelencia de fantasía siempre será La Guerra de las Galaxias -Million Dollar Baby (2003). Como Scorsese no les cae demasiado bien, fue otro grande el que recogió los premios principales. Eastwood por segunda vez ganó gracias a un relato preñado de dolor y amargura. Demasiado pronto para valorar, pero lo tiene todo para ser un gran clásico con mayúsculas-Crash (2004). Una de las victorias más sorprendente en las 78 años de Oscar, pero además una de las ganadoras más endebles con tan sólo tres estatuillas y mucha polémica a sus espaldas. La crítica especializada no se ha cansado de recordarnos que esta historia ya nos la han contado antes y además mejor (Magnolia, Vidas cruzadas) . Muchos creen que su efectismo emocional no durará más de un par de años, mientras que la honestidad de la película de Ang Lee se mantendrá con el tiempo. Como dijo un importante articulista del New York Times: “para ser la película del año Brokeback Mountain no necesitaba el Oscar, pero el Oscar si necesitaba a Brokeback Mountain. Es una cuestión de prestigio”
