¿Y si esta vez te quedaras?

Embrujadas (El exorcista, Carrie)

Abril 1, 2007 · 36 comentarios

 

Atendiendo a los análisis demográficos del público de 1973, el éxito de El exorcista no se debió exactamente a una fuerte presencia femenina en las salas, sino que, más bien, los cientos de millones que recaudó en taquilla procedieron, en un alto porcentaje, de la asistencia masiva de varones. El film de Friedkin inspirado en el suceso real de Regan, una niña de 12, sometida a un doloroso exorcismo después de que su cuerpo comenzase a manifestar síntomas propios de una posesión, se aventuraba tres años a la imagen que de Palma presentó en Carrie de una adolescente que también padecía transformaciones físicas (la menstruación) y psíquicas (poderes paranormales) en su piel. Aunque Carrie se pudiera entender en otro sentido, como la deconstrucción del género adolescente, compartía con su antecesora la visualización de una de las peores pesadillas del hombre heterosexual. Regan, con sus malolientes fluidos, sus masturbaciones sacrílegas, sus eccemas y su malhablada lengua; y Carrie, al asociar al primer período una sangría procedente de sus poderes especiales, suponían una representación terrorífica de la llegada de la entonces niña a la plenitud sexual. Es por eso que en 1973 la presencia masculina fue la mayoritaria en los cines. El exorcista provocó auténtico pavor entre aquellos que interpretaron el advenimiento del mal como la llegada a la madurez de un diablo con sexo, género, capacidad de seducción, y dispuesto a ponerse falda y, sobre todo, a comenzar a pensar. 

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-Crítica de La Dalia Negra.

Categorías: Reflexiones sobre películas

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