
Mientras que François Truffaut, que era un enamorado del cine, proclamaba un nuevo lenguaje para este llamado nouvelle vague, a su vez dirigía una película que trataba justamente del amor y de las nuevas maneras de sentirlo. Jules et Jim estaba empapada de pasión, estupidez, lirismo, disparate, pedantería, amargura, melancolía y demás emociones que suelen inundar las relaciones. Pero su acierto fue otro. Como buena cinta del amor su protagonista no era ni Jules, ni tampoco Jim, sino la mujer que se interpuso entre ambos, Catherine, cuya verdad es que era el único animal salvaje al que fue imposible decir no. Catherine, la que se lanzaba de cabeza al Sena sólo por llamar la atención. Catherine, la que quiso llevar a la práctica Las elecciones afectivas de Goethe. Catherine, la que nunca conoció la mediocridad por ser hija de madre británica. Y Catherine, a la que Jim reprochó haber querido inventar el amor. Pues este blog, que tantas veces ha intentado reflexionar sobre las obras maestras que nos ha ido dejando el cine, no le queda otra que dedicarle unas palabras a esa mujer, cuyo empeño mayor fue, de hecho, el de querer convertir cada uno de sus segundos en puro arte. Es cierto que fracasó, y quizá por eso se ha quedado fuera del título, pero sigue siendo su sonrisa, y no la de Jules, ni la de Jim, ni tampoco la de cualquier otro, la que buscamos entre el tumulto en cuanto se apaga el sol.
Probablemente no estábamos preparados y es que como Jules apunta al final, Quería que sus cenizas fueran lanzadas al viento, pero no pudo ser. No estaba permitido.
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33 respuestas hasta el momento ↓
Magapola // Marzo 28, 2007 en 11:51 am
Gracias al Instituto Français de Madrid pude ver esta maravillosa película en pantalla grande. Lo mío por ella es pura enfermedad… Ahora tengo el libro pendiente… Truffaut y los libros.
DECKARD // Marzo 28, 2007 en 12:14 pm
No es de mis favoritas de Truffaut, quizá por lo excesiva que es, pero leyendo su post me han entrado ganas de revisarla (la tengo en DVD). Qué gran reivindicación.
Mi favorita de Truffaut es “Las dos inglesas y el amor”, una pura delicia fotografiada por el gran Néstor Almendros. ¿Qué le parece?
Un saludo!
vageena davis // Marzo 28, 2007 en 12:24 pm
No te sorprendera el que no la haya visto, al igual que no lo hará el que este post me haya encantado
Permíteme una cursilada: puede que Catherine fracasara en eso de convertir cada segundo en arte, mas yo conozco a alguien que sabe hacer que cada milésima de segundo a su lado lo sea (y no, no hablo de las actuaciones de Lydia Bosch. Al final me pudo la frivolidad)
Jack Frost // Marzo 28, 2007 en 12:28 pm
¿Como que ‘le amour’? ¿Dónde quedaron esas inolvidables enseñanzas de las ‘maravillosas’ clases de francés en el insituto que de tanto nos valieron?
Genial la entrada, genial la interpretación de Jeanne Moreau y genial la película de Truffaut, que es por otra parte el único director de la llamada nouvelle vague que realmente me interesa.
persio // Marzo 28, 2007 en 2:24 pm
tengo el libro aun sin leer, q pecado!!!saludos!

ARGE // Marzo 28, 2007 en 3:36 pm
Muy bueno tu blog, es bastante interesante, si, si…Saludos!!!
Conejín // Marzo 28, 2007 en 3:38 pm
El cine frances de la época, es bien caracteristico, pero tiene un encanto especial.
Un saludo y un click.
Mireia // Marzo 28, 2007 en 4:18 pm
Pues lo siento pero a mi el cine francés no me ha gustado casi nunca, y la verdad truffaut siempre consideré que estaba sobrevalorado.
Claro que igual es que no entiendo de cine que también puede ser
Besos de miércoles
Lady Bourbon
IxcheL // Marzo 28, 2007 en 4:23 pm
Este es de mi director preferido y la película igual. Eres maravilloso Ibán me haces recordar aquí tantas cosas.
Un beso niño.
Ed // Marzo 28, 2007 en 5:43 pm
Mmm… nouvelle vague, mi preferido.
Apuntada queda. (^_^) Estoy seguro de que se puede escribir una tésis, tanto de la novela como de la película.
Pol // Marzo 28, 2007 en 6:25 pm
Es como en muchas otras relaciones…siempre esa tercera persona, esa femme fatale que encarna el peligro, lo prohibido…Pero nuestras ansias de disfrutar al máximo y dejarnos llevar ciega de tal modo que encumbramos a personajes como Catherine, que realmente es donde esta la historia.
Saludos!
reservoirblog // Marzo 28, 2007 en 6:29 pm
Un diez para este post, me ha encantado!
Sir Austin Powers // Marzo 28, 2007 en 6:49 pm
Mi favorita de Truffaut. Catherine es una histericona (lease a Freud para comprenderlo) que no tiene nada que envidiar a las grandes histericas de la historia (Madame Bobary se lleva la palma). ¿¿Hay peliculas francesas de autor sin un trio??.
pd: has ganado ya lo del 20 minutos?? Y oye, a ver para cuando esa filmo
cineahora // Marzo 28, 2007 en 9:36 pm
Un título mítico que marcó una época, y es que esa historia de un trío era realmente atrevida aún en su momento.
Y es memorable, por la interpretación de Jeanne Moreau, en un personaje que es “un espíritu libre”, turbador e imprevisible; por la canción “El torbellino de la vida” (inolvidable música de George Delerue y letra de Boris Bassak, que incluso tiene un papel secundario en la película); o por la secuencia de la carrera en el puente.
Saludos desde Cineahora !
Nobody's perfect // Marzo 28, 2007 en 9:49 pm
Otro lindo post… una pena que esta película no la haya visto (sigo apuntándola).
Daniel Quinn // Marzo 28, 2007 en 10:47 pm
Totalmente de acuerdo, es una auténtica maravilla. Mi favorita de Truffaut; creo que nunca llegó tan lejos. Puede que no sea una película perfecta, pero su desesperación, su vitalidad, su romanticismo, su pasión son todavía mayores que el mito en que se ha convertido. Mucho más que una película: un símbolo, una declaración de principios; nunca una película sobre el amor se hizo con tanto amor, tanta pasión. Creo que su condición de película de póster y estampa la ha perjudicado y muchas veces se habla de ella con frialdad; espero que eso se vaya superando poco a poco.
Un saludo!
Alvarex // Marzo 29, 2007 en 3:44 am
Como dices la Moreau se roba la cinta, el nombre es una pantomima de lo que ahí se cuece, ya que Catherine es la Femme Fatale (como dice Pol) de un Film que no es Noir. En otra cinta en que está genial la Moreau que me parece incluso mejor película que ésta es “Ascensor para el Cadalso” de Louis Malle, una joya total. Por último, mola el remake mexicano de “Jules et Jim”, la de “Y tu mamá también”, aunque la Verdú compensa con atractivos sumamente eróticos y abultadamente delimitables, el encanto que en Catherine es inefable.
Saludos!!!
Antonio Alviárez // Marzo 29, 2007 en 3:47 am
Pequeño Ibán, el cine frances tiene un estilo único, con un glamour que solo ellos saben darle.
Un saludo y mi apoyo.
LYNNSINHILL // Marzo 29, 2007 en 9:51 am
Pues no, porque como sople hacia el lanzador de cenizas, le cae en la cara, y eso es horrible.
Rosenrod // Marzo 29, 2007 en 10:47 am
Genial que reivindiques a la tercera: sin ella, simplemente no habría historia.
Un saludo!
Mycroft // Marzo 29, 2007 en 11:46 am
Personajes increibles para una historia tremendamente postiza, pretendidamente romántica, y absolutamente aburrida.
Lo único interesante es la forma en que Truffaut la rueda.
vivelamoreau! // Marzo 29, 2007 en 12:21 pm
Gracias por recordarnos la maravillosa -e imposible de describir con palabras- historia de amor a tres y de increíble amistad a dos! Me ha alegrado la mañana!
KITT // Marzo 29, 2007 en 1:27 pm
Vale, si… pero aburre a las ovejas…
Mireia // Marzo 29, 2007 en 4:44 pm
Espero no ser lapidada por mi comentario anterior
jajajajjaaj
Besos de jueves
Lady Bourbon
persio // Marzo 29, 2007 en 5:16 pm
saludos!
Santi // Marzo 29, 2007 en 5:41 pm
Peuqeño! Has escogido el día indicado para reflexionar sobre el amor…
Conejín // Marzo 29, 2007 en 6:08 pm
Un saludo y un click del conejo.
klaudia // Marzo 29, 2007 en 6:56 pm
me has picado la curiosité. habrá que verla. y atreverse también…
dude // Marzo 29, 2007 en 7:13 pm
mmmmmm
que bonito post.
Confieso que esta no la he visto. Pero tu pequeña seleccion de peliculas nouvelle vague francesas me encanta, a ver para cuando una lista no??
Salu2
freddyvoorhees // Marzo 31, 2007 en 11:15 pm
qué grande es esta película por dios
pequeñoIban! // Abril 8, 2007 en 11:39 am
dude, jajajaa, ya sabes que con lo que yo adoro las listas!
Santi, siempre suelo escogerlo no?
Mycroft, jajaja, toda la razón. Pero, acaso, eso no es bueno?
vivelamoreau… pues tu si que me la has alegrado con tu comentario.
Jack FRost, tantos años aprendiendo los determinantes y luego se me olvidan. ¿Lo he escrito ya bien? También soy de la opinión de que Truffaut es el único de la Nouvelle vague que realmente me interesa, aunque he visto poco. POr cierto hoy echaran otra suya en La2. Eso si Godard más allá de Al final de la escapada no me cuaja.
DEckard, no he visto las dos inglesas y el amor. Ya te digo que he visto pocas (los 400, Fharenheit y Jules et Jim) Tengo esperando La noche americana. Pero me buscaré de la que me hablas, a ver que me parece… aunque lo de Nestor Almendros ya es una buena señal
Mireias, no te lapidamos! Tampoco soy el mayor fan del cine francés, pero de Truffaut empiezo a serlo…
sazmann // Abril 25, 2007 en 6:47 am
Gran peli y estupendo post!
Siempre es bueno recordar esa sonrisa, esa manera de correr en el puente…
Un saludo!
Pierrot, el loco. Opinión, crítica, reseña « ¿Y si esta vez te quedaras? // Septiembre 26, 2007 en 10:58 pm
[...] Otras películas de la Nouvelle. Al final de la escapada, Los 400 golpes, Jules et Jim. [...]
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